Primer curso de la nueva etapa del Plan Formativo de RedTransfer

RedTransfer –la red de profesionales de transferencia de conocimiento y gestión de la investigación- acaba de iniciar una nueva etapa en sus actividades de formación con el curso titulado “Contratos y otras formas de colaboración en I+D con terceros”, impartido entre el 22 marzo al 23 de abril a través de su Aula Virtual.

El curso tuvo como objetivo contribuir a la correcta gestión de los contratos y convenios de colaboración en I+D, abordando cuestiones como su naturaleza legal, clausulados adaptados a diferentes situaciones, la utilización de distintos tipos de convenio, y las especificidades de los contratos de software.  Con un total de 20,5 horas lectivas, contó con la acreditación de la Alliance of Technology Transfer Professionals  (ATTP), asignando 7,5 puntos CE.

Impartido bajo la modalidad online, y con una metodología didáctica mixta –combinando textos formativos, para el trabajo individual asíncrono del alumno, con sesiones en directo para la resolución de casos prácticos y acciones de tutorización- contó con la participación de 55 asistentes procedentes de 27 organizaciones, la mayor parte universidades y centros de investigación sanitaria.

Como es habitual en las acciones formativas de RedTransfer, el profesorado respondió a un perfil profesional activo y experimentado en los distintos contenidos del programa. En concreto, participaron José Luis Barbero, -aspectos legales- y Ana Acebrón -contratos de I+D- de la Universidad Carlos III, Ángeles López –convenios- de la Universidad de Vigo, Cristina Alemany –contratos informáticos- de la Universidad Politécnica de Valencia y Laura Gómez Caro, del departamento legal del Consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) que impartió una masterclass sobre la gestión de los convenios en un centro de investigación.

Esta acción formativa pone en marcha el Plan Formativo RedTransfer 2021, que da continuidad a las actuaciones de capacitación organizadas durante los pasados años  en el marco de INNOPRAC , incorporando nuevos enfoques y temáticas para garantizar una oferta formativa adaptada a las necesidades de los profesionales de la transferencia.

Ciencias sociales y humanidades, otro tipo de transferencia

Del 12 de noviembre al 7 de diciembre pasados se celebró el tercero de los cursos online programados en el marco de Innovation Practitioners para 2020, titulado “Transferencia de conocimiento en Ciencias Sociales y Humanidades”, cuyo objetivo fue abordar el proceso de generación de valor en dichas disciplinas, aportando instrumentos de gestión  adaptados a sus especificidades.

El curso es una adaptación online de su versión presencial, para la que se ha recurrido a diversos recursos didácticos, como textos de estudio, casos prácticos, tests de progreso, videoconferencias y tutorías. Al mismo asistieron un total de 31 profesionales de transferencia, en su mayoría procedentes del entorno universitario.

El curso, de 19,5 horas lectivas, arrancó con una conferencia en streaming impartida por Elena Casto (Instituto Ingenio), en el que se delimitó el marco conceptual del mismo. Otros 4 módulos temáticos abordaron la protección del conocimiento (Violeta Arnaiz, Pons IP), su valorización y generación de negocio (Nuria Fernández, de la consultora UN-EM), la actividad de contratación (Abel Díaz, del CSIC) y las oportunidades de financiación en programas competitivos (Francesc Benlluire, UOC).

Celebrado el curso de transferencia de software en formato online

INNOPRAC, el programa formativo de RedTransfer y Pons Escuela de Negocios, organizó el primero de los tres cursos online previstos para el tramo final de 2020, titulado “Protección, Transferencia y Explotación de Software”. En el mismo participaron 47 profesionales de transferencia de conocimiento y gestión de la innovación de universidades, centros de investigación sanitaria, consultoras, centros tecnológicos y otros centros de I+D.

Impartido desde el 14 de septiembre al 5 de octubre a través del Aula Virtual RedTransfer, mantuvo los principales elementos de su versión presencial, como son el profesorado, los objetivos docentes y el enfoque práctico.

Este curso es una adaptación de su versión presencial, motivada por el actual contexto de limitaciones a la movilidad, de la que se han celebrado dos ediciones. En su conversión al formato online, el programa incorporó diferentes recursos didácticos, combinando actividades de trabajo individual del alumno -textos de estudio, casos prácticos, tests de progreso…- con videoconferencias de tutorización para reforzar los conceptos clave y propiciar la interacción directa con el formador. En total, la duración de la acción formativa fue de 21 horas, incluyendo 7,5 en streaming.

El temario se estructuró en torno a 6 módulos dedicados a conocer las vías de generación de software, abordar la protección de un programa informático, gestionar adecuadamente la transmisión de derechos e implementar los diferentes modelos de negocio vinculados a la transferencia de software.

Inaugurada el AULA VIRTUAL REDTRANSFER con el programa INNOAGENTS

Debido a las limitaciones para la realización de actuaciones presenciales, la parte final del programa INNOAGENTS se impartió en la modalidad online a través de un nuevo recurso de nuestra asociación: el AULA VIRTUAL REDTRANSFER.

El programa INNOAGENTS es un proyecto de capacitación profesional financiado e impulsado por la Agencia Valenciana de Innovación –AVI- dirigido a los agentes de innovación de la Comunidad Valenciana pertenecientes a Unidades Científicas de Innovación Empresarial (UCIEs) o incorporados a centros de I+D de la Comunidad en algunas de las líneas de ayudas de la propia AVI. Organizado e impartido por REDTRANSFER, en las distintas actividades del programa han participado un total de 39 de estos agentes.

El primer tramo de INNOAGENTS estuvo compuesto por tres talleres presenciales de día y medio de duración, acogidos por la Universidad Jaume I de Castellón (octubre de 2019), la Universidad de Valencia (noviembre de 2019) e Inescop (enero de 2020), en los que se abordaron temáticas como los modelos y sistemas de innovacion, la protección del IPR, el emprendimiento como vía de transferencia, la valorización de tecnologías y la vigilancia tecnológica.

Los dos talleres que completaban el programa, previstos para su celebración en la Universidad Miguel Hernández de Elche (abril de 2020) y la Universidad Politécnica de Valencia (junio de 2020), tuvieron que ser anulados en su formato presencial y  transformados a una versión online que se ha celebrado durante los meses de junio y julio de 2020 a través del AULA VIRTUAL REDTRANSFER.

El programa online combinó diferentes recursos docentes, como las videoconferencias, los textos formativos y los casos prácticos en grupos, para abordar temas como la transferencia en ciencias sociales y humanidades, economía circular, ética e innovación, técnicas de negociación y resolución de conflictos, preparación de un pitch para inversores, divulgación del conocimiento y gestión del tiempo. Además, se presentaron las actividades y políticas de transferencia de la Universidad Miguel Hernández de Elche y la Universidad Politécnica de Valencia.

INNOAGENTS, además de proporcionar formación técnica en los temas señalados anteriormente, ha tenido como objetivo prioritario crear y reforzar los vínculos profesionales entre los agentes de innovación de la Comunidad Valenciana como una parte esencial de su desarrollo profesional, así como potenciar un mayor conocimiento del sistema valenciano de innovación.

Celebrada la 5ª edición del curso sobre justificación de gastos en H2020

Innovation Practitioners –INNOPRAC- inicia su ejercicio de 2020 con el tradicional curso sobre “Gestión y justificación de costes en programas europeos-H2020”, al que asistieron 19 gestores de este tipo de proyectos procedentes de universidades, centros de investigación sanitaria, y empresas.

El curso, celebrado en la sede de Pons IP de Madrid los días 20 y 21 de enero, abordó los aspectos prácticos de las justificaciones de las distintas partidas de gasto de los proyectos financiados en H2020, además de aportar consejos útiles para afrontar sus procesos de auditoría. Los formadores participantes fueron Diana Castrillón (Universitat Politècnica de València), lucía del Río (Instituto de Salud Carlos III), Irene Jorge (Universidad Politécnica de Cataluña) y Carlos Barriocanal (CET Auditores).

INNOPRAC aborda por segundo año los convenios y contratos de I+D

Innovation Practitioners –INNOPRAC-, iniciativa de RedTrasnfer y Pons IP para la capacitación de personal de transferencia de conocimiento y gestión de la I+D, ofreció la segunda edición del curso titulado “Convenios de colaboración vs contratos de servicios de I+D”, que tuvo lugar en la sede de Pons IP en Madrid los días 12 y 13 de febrero. Al mismo asistieron 29 profesionales, la mitad procedentes del entorno universitario y el resto de centros de investigación sanitaria, OPI y centros tecnológicos.

El curso se inició con un módulo dedicado a la distinción desde el punto de vista legal de los contratos y los convenios –impartido por José Luis Barbero, de la Universidad Carlos III de Madrid-, y continuó con dos secciones específicas para ambos instrumentos de interacción, a cargo de Ángeles López (Universidad de Vigo) y  Ana Acebrón (Universidad Carlos III de Madrid) respectivamente. Además, se incluyó un módulo adicional sobre los contratos informáticos –la profesora fue Violeta Arnaiz, de Pons IP- dadas las particularidades de este tipo de acuerdos. Todos estos contenidos se abordaron combinando sesiones teóricas con casos prácticos trabajados en grupo por los asistentes.

Como es habitual en los cursos de INNOPRAC, el programa finalizó con una conferencia sobre el tema de la acción formativa. En esta ocasión, Laura Gómez Caro, del departamento legal del  Consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red abordó la implantación de un nuevo procedimiento de convenios en un centro de investigación.

Inescop acoge el tercer taller de INNOAGENTS

Inescop, el centro tecnológico del calzado, fue la sede del taller dedicado a la valorización de tecnologías del programa InnoAgents, iniciativa que coordina RedTransfer y promueve la Agencia Valenciana de innovación (AVI) y cuyo objetivo es la formación de los agentes de innovación de los centros de I+D de la Comunidad Valenciana.

Durante la primera jornada del taller, celebrado los días 30 y 31 de enero, los 29 asistentes recibieron formación sobre técnicas de valoración -módulo impartido por Elena Carrió (FISABIO)-, vigilancia tecnológica –sesión a cargo de Carolina Salinas (AIMPLAS)- y marketing de servicios tecnológicos -temática abordada por Jorge Saludes (AINIA)-.

En el segundo día de taller, Francisca Arán, coordinadora de I+D de Inescop, analizó las líneas de innovación del sector del calzado y sus componentes, y Gonzalo Berenguer, director de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana, presentó las actividades y retos de esta asociación y sus miembros dentro del sistema de innovación valenciano y español. El evento incluyo una visita a las instalaciones de Inescop, incluido el nuevo “Espacio Demostrador Habilitadores Industria 4.0”, dedicado a apoyar la realización de pruebas de concepto en las empresas del sector.

El taller, tercero de los 5 que componen el programa de InnoAgents, contribuyó a reforzar el conocimiento de los asistentes del ecosistema innovador de la Comunitat Valenciana, además de fomentar la colaboración en red de los distintos agentes e instituciones de I+D implicados.

 

La medición del impacto social de los proyectos de I+D cierra INNOPRAC 2019

El programa de INNOPRAC –iniciativa de RedTransfer y Pons Escuela de Negocios para la formación de profesionales de la gestión de la I+D y la transferencia de conocimiento- finalizó los pasados 3 y 4 diciembre con la celebración del último curso de 2019, titulado “Técnicas de presentación, medición y cuantificación del impacto social de los proyectos de I+D”. Al mismo asistieron un total de 27 técnicos y responsables de proyectos de I+D y otras áreas de actividad de universidades, hospitales, centros tecnológicos y otros organismos de investigación.

En esta su segunda edición, el curso abordó, desde un enfoque práctico, dos instrumentos como la técnica del Social Return On Investment –SROI- y las estrategias de Responsabilidad Social Corporativa aplicadas a entidades de I+D, impartidas por Elisabet del Valle (Cliclab) y Mariona Huguet (Punt i Coma) respectivamente. Además, incluyó una conferencia sobre el verdadero impacto social de los proyectos de investigación a cargo de Óscar David Sánchez (Sustainable Towns).

Con esta acción formativa finaliza la 4º edición anual de INNOPRAC, en la que se han celebrado 9 cursos -3 de ellos con acreditación RTTP- que han supuesto un total de 132 horas lectivas impartidas por 34 profesores. A estos cursos han asistido 216 alumnos procedentes de 108 entidades, que ha formalizado un total de 241 matrículas.

Tópicos y realidades sobre Transferencia de Conocimiento en España

Uno de los tópicos sobre el sistema de innovación en España es que somos una potencia en investigación (posición 11 en el número de publicaciones científicas) pero tenemos malos resultados en innovación[1]. Los indicadores sobre publicaciones son bastante claros, pero los que refieren a los malos resultados en innovación son algo más difusos. Por un lado, se suele acudir al número de patentes solicitadas en alguna oficina de patentes (posición 20 en número de solicitudes de patentes en España por residentes -posición 23 si incluimos a no residentes-, posición 18 en número de solicitudes PCT en España [2]), si bien las patentes, que la mayor parte no se explota, poco informan sobre innovación. También se utilizan índices complejos de medición de innovación (posición 19 en el European Innovation Scoreboard [3], posición 34 en el Global Competitivity Index[4]).

De manera casi automática esta valoración se traslada al sistema universitario español en los siguientes términos: los investigadores universitarios tienen una producción científica excelente a nivel global y las universidades transfieren poco conocimiento a las empresas. Sin embargo, apenas hay comparativas internacionales que muestren indicadores sobre el rendimiento de las universidades españolas en materia de transferencia de conocimiento. Ello es comprensible dada la ausencia de indicadores tan estandarizados como lo son las publicaciones en revistas indexadas para la ciencia, o las patentes para la innovación. No obstante, se da por hecho que esto es así, probablemente, porque es la percepción subjetiva que tienen muchos conocedores del sistema de innovación español. En cualquier caso, sería deseable disponer de datos que dieran soporte a esas opiniones.

Salvo algunos países como el Reino Unido, con tradición en la recogida de información sobre tercera misión de las universidades, las principales fuentes de información sobre transferencia de conocimiento académico las proporcionan las asociaciones y redes que agrupan a las oficinas y profesionales de transferencia. En España, RedOTRI-CRUE realiza esta recogida de información desde hace muchos años, la cual da lugar a un informe anual y es fuente para análisis publicados por otros[5].  A nivel europeo ASTP recaba y publica información similar y en EEUU es AUTM la que viene acometiendo desde hace más de 25 años una encuesta anual sobre licencias académicas.

Si bien, muchas preguntas de estas encuestas son similares, las prácticas en transferencia de tecnología que se dan en cada país son muy diferentes, condicionando, incluso, la propia comprensión de dichas preguntas. No obstante, merece la pena comparar internacionalmente datos disponibles sobre transferencia de conocimiento académico, con las reservas y puntualizaciones que sean necesarias.

A continuación, se presentan datos recabados por las tres entidades mencionadas. Los datos corresponden al año 2016, que es el más reciente para la información publicada por ASTP. La recogida de información en el caso de esta asociación europea es, en algunos casos, directamente de sus miembros, pero, en el caso de contar con asociaciones nacionales vinculadas, tal recogida se hace, en lo posible, vía dichas asociaciones o incluso a partir de la información proporcionada por la administración. Por este motivo, la información de ASTP es desigual en cuanto a países representados en la misma. Por otro lado, la información de AUTM refiere a unas 200 entidades, mayormente universidades, pero también otras instituciones académicas como los laboratorios federales o los hospitales que realizan investigación. En este sentido es semejante a ASTP. Sin embargo, no refleja el conjunto universitario norteamericano, con más de 4.000 instituciones de muy diversa índole, sino sólo de las que son activas en investigación y transferencia de conocimiento. En el caso de REDOTRI-CRUE la información refleja el conjunto de las universidades españolas, pero no a otros centros de investigación.

Sujeto a las precisiones que se indican más abajo y buscando aspectos significativos sustanciales que no se vean alterados por el hecho de que algunas cifras no se obtengan con el mismo método, la comparación de las tres fuentes de información se refleja en la Tabla 1. En la tabla se recoge el total reportado del indicador, pero también el número de instituciones que responden a cada uno de ellos, muy desigual según país en el caso de ASTP, y la media por institución que resulta de ambos datos. En el caso de AUTM y REDOTRI-CRUE, en que se dispone también del dato sobre el volumen captado de financiación para I+D (1.474M€ en el caso español y 66,9B$ en el norteamericano), la tabla recoge también el indicador de transferencia en relación a la inversión en generación de conocimiento, lo cual permite homogeneizar dichos indicadores de mejor forma que en relación al número de entidades, las cuales pueden tener tamaños muy diferentes.

La información de AUTM sobre investigación contratada se reduce al volumen de financiación de la misma, que además se presenta como una parte pequeña de la financiación de la I+D (6,8%) que obtienen las instituciones norteamericanas. En esta fuente no se detalla, como hacen ASTP y REDOTRI-CRUE, si tal financiación es para investigación subcontratada, colaborativa o para actividades de consultoría experta. En EEUU y otros países, esta última, frecuentemente, se realiza fuera del marco universitario.

Al contrario de lo que sucede en España, en EEUU los “sponsored research agreements”, que son el instrumento de investigación académica para las empresas, no suelen asignar a éstas la titularidad de las patentes obtenidas, sino una opción de licencia sobre las mismas. que posteriormente puede ser ejecutada. En Europa, las opciones de licencia son mucho menos utilizadas, como sugiere el hecho de que más de dos terceras partes de los encuestados no reportaran ninguna.

Es conveniente destacar que las cifras incluidas en la tabla no permiten ver que hay casos muy singulares, que distorsionan notablemente los valores medios. De hecho, ASTP reporta 36 “outliers” en los diversos indicadores utilizados. Así, en el caso de la información recogida por ASTP una única entidad reportó más de 24.000 licencias, más del 50% de las reportadas por los 422 entidades que contestaron, y un tercio de las mismas no indicaron ninguna licencia. Igualmente, la mitad de los ingresos por propiedad industrial se concentran en el 1% de los encuestados y más de la cuarta parte de éstos reportan que no han tenido ingresos de ese tipo. AUTM también destaca algunos comportamientos outliers procedentes de ventas de participaciones en start-ups o litigios por patentes, y que son considerados como ingresos por licencias. En España estas situaciones se dan en menor medida (un tercio de las universidades captan un 70% de los ingresos por transferencia), lo que revela un colectivo universitario más homogéneo que en otras latitudes.

Dicho lo anterior, el principal interés de este artículo es confirmar, o no, con indicadores, el supuesto pobre comportamiento de las universidades españolas en transferencia de conocimiento. Los datos reflejan que, en términos medios por institución, los resultados de transferencia de las universidades españoles son peores que los que recoge ASTP para Europa y AUTM para EEUU. Sin embargo, tales datos no son tan deficientes si se miden en relación a la financiación que captan las instituciones para hacer investigación, es decir cuando se ve la relación output versus input. En este tipo de parámetro, la comparación se limita a los datos ofrecidos por REDOTRI-CRUE y AUTM.

Tabla 1: Comparación internacional de resultados de transferencia de conocimiento. Año 2016

[ver tabla]

Así, el número de comunicaciones de invención o de solicitudes de patentes por euro captado para investigar es sensiblemente mejor en las universidades españolas que en las instituciones norteamericanas. Lo mismo sucede con el número de licencias, el número de spin-off o la investigación contratada por la industria. La excepción a este comportamiento está en los ingresos derivados de la propiedad intelectual. En el caso norteamericano tales ingresos, en proporción a los recursos económicos invertidos, son notablemente superiores a los reportados por las universidades españolas.

Es importante destacar que los datos de desempeño en transferencia de conocimiento reflejan, cuando se miden en términos relativos a los recursos invertidos, un mejor comportamiento español frente al norteamericano cuando se trata de ingresos por contratos con la industria y un peor comportamiento cuando se trata de ingresos por licencias. Pero si sumamos ambas rúbricas de ingresos, el resultado de las universidades españolas es de 0,158€ por cada euro de financiación de investigación, mientras que en EEUU es de 0,102€.

Siendo este dato sorprendente porque podría contradecir la opinión generalizada sobre el mal rendimiento de la transferencia de conocimiento en las universidades españolas, creo que la conclusión principal a extraer no es que tengamos un desempeño razonable. Sí que es importante tomar nota del dato para matizar cómo está siendo el rendimiento de las universidades españolas en esta materia, pero es importante fijarse en otras conclusiones que reflejan estos datos. Si bien destaca de manera especial la enorme financiación para I+D con que cuentan las instituciones norteamericanas, me detendré en otros aspectos, más centrados en la actividad de transferencia de conocimiento.

La más relevante, a mi juicio, es la dificultad que hay en las universidades españolas para explotar la propiedad intelectual e industrial. Dejando aparte la ratio relativa a la financiación de I+D, las cifras absolutas de licencias y de ingresos por licencias resultan anormalmente bajas en dichas instituciones. Creo conveniente generar un debate sobre ello para analizar sus causas y las posibles soluciones.

En primer lugar señalaría el sistema de incentivos que tienen las universidades españolas como uno de los motivos que pueden explicar este comportamiento. La posibilidad de aumentar las retribuciones de los académicos derivada de los llamados contratos art. 83[1] les genera un incentivo con características muy singulares, que decanta su interés a favor de los contratos de I+D y consultoría con terceros, como mecanismo de transferencia de conocimiento, frente a las licencias. De hecho, la Tabla 1 muestra que es en estos instrumentos donde España presenta un mejor comportamiento en transferencia de conocimiento. Se trata de un incentivo cierto, de corto plazo y muy discrecional en cuanto a su importe. Este incentivo supone una combinación perfecta con una posición funcionarial que otorga una seguridad y estabilidad completa y una retribución aceptable, aunque sea inferior a la de otros países. En otros lugares e, incluso, en otro tipo de instituciones españolas, salvo el CSIC, que cuenta con un mecanismo parecido a las universidades, los incentivos por participar en contratos con la industria no tienen el alcance que ofrecen los contratos art. 83. Sería interesante una comparación entre tipos de instituciones académicas españolas (universidades, centros de I+D, institutos de investigación sanitaria…) con diferentes modelos de incentivos.

Por el contrario, las patentes y sus licencias, aunque pudieran ser más lucrativas, resultan inciertas en el importe, de largo plazo e, incluso, de probabilidad dudosa, pues sólo una proporción minoritaria de las patentes genera ingresos. De este modo, los incentivos por contratos art. 83 modelan el perfil de transferencia de conocimiento de las universidades españolas. Y lo hacen, además, orientando dichos contratos con empresas, por un lado, a actividades de bajo riesgo, como son la consultoría y la formación a medida. Y, por otro, a propiciar que la empresa se quede con la titularidad de la propiedad industrial a cambio de retribuir, a veces de forma ridícula, el tiempo dedicado por los académicos a dichos contratos. De este modo, la universidad no es titular de las patentes que puedan derivar de esos contratos ni se generan licencias de las mismas.

Introducir un cambio en este esquema de incentivos no es sencillo y, seguramente, requiere reformas legislativas profundas, que quizá tendrían que pasar por cambiar el estatuto funcionarial de los académicos y hacerlo más similar al que tienen en otros países. Está por ver si el llamado sexenio de transferencia, recientemente introducido, modificará el patrón de comportamiento mencionado, pero es dudoso que así ocurra.

Otro motivo que puede explicar el menor uso de las licencias para transferir tecnología radica en el perfil de las empresas españolas, con poca capacidad de absorción de tecnología y, consecuentemente, poco dado a adquirir licencias de patentes, y, en particular, en la dificultad para generar y desarrollar empresas spin-off. El informe de AUTM indica que el 70% de las licencias se realizaron a empresas spin-off y, además, comenta que está disminuyendo el interés de las grandes empresas por obtener licencias exclusivas de tecnología, que se plantean cuando la empresa tiene que invertir fuertemente en desarrollo. Estas empresas prefieren comprar empresas pequeñas que sean quienes hayan soportado el riesgo de las fases iniciales de la puesta en explotación de las tecnologías de origen académico. En el caso español, la cifra recogida por REDOTRI-CRUE es que sólo el 22% de las licencias van a parar a este tipo de empresas.

No contamos con datos sobre la proporción de ingresos por licencias que proceden de spin-off. Se suele suponer que estas empresas aportan pocos ingresos porque se las identifica como empresas pequeñas y muchas de ellas no sobreviven. Pero, si se desarrollan, pueden ser realmente grandes[2] y representar una parte relevante de los ingresos por licencias, tanto si vienen por la vía de royalties o de pagos por hitos, como si vienen como consecuencia del capital social que la institución tenga en la spin-off.

Si generamos pocas spin-off, al menos en términos absolutos, y las empresas grandes, de por sí escasas en nuestro entorno próximo, van reduciendo su compra de licencias, el mercado para comercializar tecnologías por esta vía resulta pequeño. El tejido de empresas medianas en nuestro entorno con comportamiento innovador, pese a que sea el mayoritario, es reducido en números absolutos y su cultura sobre patentes es muy baja, como lo demuestra el que sólo hay 5 empresas entre las 10 entidades españoles que más patentes europeas solicitan[3].

A la vista de lo comentado, un incremento del número de licencias por parte de las universidades, y también de ingresos por este concepto, debe venir de una mayor creación de spin-off y, sobre todo, de un mejor desarrollo y crecimiento de éstas. Y ello requiere, entre otras medidas, un mayor tamaño y una mayor actividad y diversidad del tejido inversor. El seed capital, en España, ha sido un actor casi desconocido en los entornos académicos. Una mayor presencia de estos actores estimularía la aparición de oportunidades para emprendedores y para mentores de nuevos negocios. También serían necesarias nuevas medidas de dinamización de la cultura emprendedora orientada a empresas basadas en conocimiento, así como la eliminación de algunas incertidumbres regulatorias respecto a la movilidad de los académicos hacia este tipo de empresas.

El papel jugado por las oficinas de transferencia también podría ser tercer un motivo que explique el escaso resultados en licencias por parte de las universidades. Las OTRI fueron nutridas con personal que empezó siendo contratado con ayudas públicas cuyas dotaciones no permitían contratar personal con experiencia comercial e industrial. Tampoco los mecanismos de selección y contratación universitaria, y mucho menos los de retención de personal, todos ellos enfocados para personal administrativo, ayudaban a incorporar ese tipo de profesionales. Las OTRI se han adaptado a los instrumentos de transferencia de conocimiento que más han utilizado las universidades y para ello han seguido las pautas institucionales que se les han marcado, crecientemente dirigidas a aspectos de control legal, económico y administrativo.

Una reconversión de las unidades de transferencia puede que requiera una modificación de su estatuto legal, como ha ocurrido en Francia con la creación de las SATT[4] o unos cambios en las pautas de gestión de personal no académico, que difícilmente podrían hacerse sin abordar una reforma universitaria en profundidad. En todo caso, probablemente sería poco efectivo un cambio de este tipo en las oficinas de transferencia sin abordar modificaciones que permitan abordar los otros motivos indicados.

Al margen de analizar la situación de las licencias en las universidades españolas, otro elemento a reflexionar de la comparación de los datos de transferencia de REDOTRI-CRUE, ASTP y AUTM es la dispersión de los desempeños en transferencia: por un lado unas pocas entidades acumulan buena parte de los resultados –destacan incluso como outliers- y, por otro, un número amplio de instituciones presentan indicadores nulos o muy bajos. ¿Hay una masa crítica mínima necesaria para abordar la protección y licencia de tecnologías? ¿Es viable mutualizar esta actividad entre varias instituciones? España tiene un sistema universitario muy homogéneo y compacto. Esto, sin duda tiene un valor y permite que en los rankings internacionales España cuente con una proporción de sus universidades mayor que otros países avanzados. Pero es posible que en nuestro sistema falte la flexibilidad que permita más diversidad y, por qué no, algunos outliers, es decir, casos de éxito singulares que generen referencias estimulantes.

Conclusión

La supuesta escasa efectividad del sistema de transferencia de conocimiento de las entidades académicas españolas debe ser muy matizada si se toma en consideración el volumen de financiación de I+D que permite generar el conocimiento a transferir. No obstante, los mecanismos de transferencia basados en licencias de propiedad intelectual e industrial de dichas entidades presentan unos escasos resultados cuyas causas están en los sistemas de incentivos a los académicos, el comportamiento empresarial en relación a la propiedad industrial, el pequeño tejido inversor en spin-off y, en menor medida, la configuración de las oficinas de transferencia. Afrontar estas causas para mejorar sustancialmente estos resultados requiere modificaciones profundas en el sistema español de innovación.


[1] El art. 83 de la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades posibilita a los profesores realizar contratos con empresas u otras entidades a través de la universidad y a recibir una remuneración derivada de los mismos

[2] Ver el palmarés de spin-off de Stanford en https://web.stanford.edu/~learnest/spin/Spinoffs.html

[3] European Patent Office Annual Report 2018. Ver noticia en http://www.oepm.es/es/sobre_oepm/noticias/2019/2019_03_13_InformeAnual2018OficinaEuropeaPatentes.html

[4] Ver https://www.satt.fr

[1]Informe sobre la Ciencia y la Tecnología en España (2017), Fundación Alternativas

[2] World Intellectual Property Statistics 2018, WIPO

[3] European Innovation Scoreboard 2019, European Commission

[4] Global Competitiviness Report 2017-2018, World Economic Forum

[5] Ver www.fundacioncyd.org y www.iune.es

Celebrado en Valencia el segundo taller de INNOAGENTS

Los pasados 28 y 29 de noviembre tuvo lugar en la Universitat de València el segundo de los 5 talleres programados dentro de la iniciativa InnoAgents, promovida por la Agencia Valenciana de innovación (AVI) y coordinada por RedTransfer cuyo objetivo es la capacitación de los agentes de innovación de la Comunidad Valenciana. Al mismo asistieron un total de 32 agentes.
El taller, consagrado a la transferencia del conocimiento, incluyó contenidos formativos sobre la protección del IPR y la creación de spin-off, que fueron impartidos por Jaume Martí y Jesús Olavarría respectivamente, profesores de la Universitat de Valéncia. Además, incluyó entre otros contenidos una charla sobre los programas y líneas de actuación de la AVI, realizada por Roberto Arnau, una presentación de la Confederación Empresarial Valenciana, a cargo de Elisa del Río, y una mesa de debate sobre experiencias en transferencia de conocimiento, en la que participaron investigadores como Mª Angeles Cerezo, Penélope Hernández, Carlos Martí y Federico Pallardó.