Barcelona acoge el curso de Fundamentos de Transferencia de Conocimiento

Innovation Practitioners (INNOPRAC) -el programa formativo de RedTransfer y Pons Intellectual Property- celebró la tercera edición del curso “Fundamentos de Transferencia de Conocimiento en centros de investigación”, organizada en la sede del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) en Barcelona.

Esta acción formativa, dirigida a personal recién incorporado a funciones de gestión de la transferencia de conocimiento y la I+D en todo tipo de entidades de investigación, contó con la participación de 23 asistentes procedentes de universidades, centros tecnológicos, centros de investigación clínica, administración pública y consultoras.

Sus 20 horas lectivas, distribuidas en tres jornadas -del 7 al 9 de mayo- abordaron, desde una perspectiva práctica, aspectos como la protección de la propiedad industrial e intelectual, la gestión de proyectos de I+D, la gestión de la I+D contratada y colaborativa, los contratos de licencias, la creación de empresas de base tecnológica y la comercialización de las capacidades y resultados disponibles en organismos de investigación.

Como es habitual en los cursos de INNOPRAC, el profesorado estuvo compuesto por profesionales activos en las diferentes materias impartidas y de procedencia también variada,  como Amaya Mallea (Pons Intellectual Property), Irene Jorge y Manel Arrufat (Universitat Politécnica de Catalunya), Ana Acebrón (Universidad Carlos III de Madrid), Elena Carrió (Fundación FISABIO), y Constantino Martínez (GoodPoint Consultores). El programa se cerró con una conferencia a cargo de Carme Verdaguer (Universitat de Barcelona-FBG) titulada “El papel de la transferencia de conocimiento para crear un mundo mejor”.

INNOPRAC amplía su oferta formativa con el tema de convenios y contratos

Los pasados 3 y 4 de abril se celebró la tercera acción formativa de INNOPRAC’2019 – el programa de capacitación profesional de RedTransfer y Pons IP- dirigida a abordar los aspectos normativos y técnicos asociados a dos instrumentos de especial interés para los profesionales de la gestión de la transferencia de conocimiento y la gestión de la I+D. Con el título “Convenios de colaboración vs contratos de servicios de I+D”, contó con la participación de 32 asistentes provenientes de 22 organismos, en su mayoría universidades.

La primera edición de este curso, acogido en la sede de Pons IP en Madrid, estructuró sus 14 horas lectivas en torno a 4 módulos temáticos y una conferencia final. La primera jornada, que se abrió con un primer módulo introductorio sobre aspectos conceptuales de ambas herramientas, al que siguió un segundo centrado en la propuesta de un articulado base adaptable a varias modalidades de contrato, ambos a cargo de Ana Acebrón (Universidad Carlos III de Madrid). El módulo 3, impartido por Violeta Arnaiz (Pons IP) abordó los contratos de software y sus especificidades.

La segunda jornada del curso incluyó dos módulos destinados al tema de convenios: uno en el que se abordó su normativa y tipologías, cuyo ponente fue Tomás Perera (CSIC), y un segundo dedicado a los acuerdos de consorcio, impartido por Cristina Lasheras (Universitat Politècnica de Catalunya).  La conferencia final, titulada “Convenios y contratos: la gestión de una frontera difusa” tuvo como ponente a Javier Maira (CSIC).

Dada la buena acogida de esta primera edición, INNOPRAC incorporará a su oferta formativa próximas ediciones de este curso, de las que se informará oportunamente.

RECURSOS HUMANOS EN TRANSFERENCIA DE CONOCIMIENTO

Documento de posición de la Asociación RedTransfer

El desarrollo de la “Sociedad del Conocimiento” no sólo ha dado lugar a una relevante actividad en investigación científica y técnica y a la introducción de innovaciones basadas en ésta sino a que el “conocimiento” sea objeto de intercambio entre diferentes organizaciones. A esta actividad, relativamente reciente, la llamamos Transferencia de Conocimiento y conlleva desde la preparación del conocimiento para ser intercambiado por quien lo ha generado hasta la organización de las condiciones que permiten aplicarlo por quien lo recibe. Se trata de un proceso realizado fundamentalmente por personas.

Lo que podría parecer una actividad sencilla, en realidad requiere recursos humanos con muchos perfiles competenciales: técnico, legal, financiero, gerencial, comercial. De este modo, la Transferencia de Conocimiento es, más que una profesión para la cual uno puede encontrar una formación superior inicial, un sector (o subsector) de actividad dentro del Sistema de Innovación. Mucho más pequeño que otros sectores como el sanitario o el educativo pero, al igual que éstos, con diversidad de perfiles según la función que se vaya a desarrollar en el mismo. Aunque pequeño, se trata de un sector importante, porque en la Sociedad del Conocimiento, los intercambios de éste son un aspecto clave para su avance. Es relevante que esos intercambios, esa transferencia, se haga de forma correcta y eficiente y que ayude a construir una sociedad mejor. Y, para ello, es necesario aplicar conocimientos, técnicas y reglas propias de esta actividad. Es decir, debe hacerse de modo profesional.

RedTransfer, como asociación profesional en este sector, pretende aportar reflexión y criterio en torno a la gestión de los recursos humanos dedicados a la Transferencia del Conocimiento. Tal reflexión va dirigida no sólo a dichas personas, sino también a los empleadores de los profesionales. Igualmente, también va dirigida a la administración, como instancia reguladora de la vida económica y social y responsable de fomentar esta actividad.

En otros países asociaciones como RedTransfer se han enfrentado a estos temas y han ido produciendo documentos y actuaciones que inciden en el desarrollo profesional en el sector. Obviamente, sus aportaciones habrá que considerarlas teniendo en cuenta la diferencia en los contextos institucionales y legales de los países.

Son varios los elementos que RedTransfer considera relevantes en un análisis sobre los recursos humanos en transferencia de conocimiento. A cada uno de ellos se dedica un apartado en el presente documento. Son los siguientes:

Perfiles profesionales. Son diversas las funciones a realizar para transferir conocimiento y para las cuales se requieren diferentes competencias.

Competencias. Cada perfil requiere unas capacidades y competencias, algunas técnicas y específicas, otras son habilidades transversales.

Certificación profesional. Los sistemas de certificación y recertificación profesional contribuyen a la efectividad y a la eficiencia de una actividad.

Carrera profesional. El desarrollo profesional siempre tiene una progresión, desde niveles iniciales a niveles de experto y de mayores responsabilidades.

Retribución. Cuestión básica en cualquier actividad laboral y en la que inciden no sólo producción o productividad, sino también el contexto institucional en que se realiza.

Etica profesional. Como en otros sectores, la existencia de un código deontológico, conocido y respetado es un factor que fortalece el desarrollo profesional.

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TRANSFERENCIA VERSUS TRANSMISIÓN DE CONOCIMIENTO: LOS NUEVOS SEXENIOS.

El presente artículo ha sido escrito por Fernando Conesa, primer presidente de RedTransfer, y asumido y aceptado por el comité ejecutivo para su difusión en nombre de la asociación.

Recientemente, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha publicado la convocatoria de los sexenios de transferencia de conocimiento, planteada como una experiencia piloto. Es legítimo y meritorio el propósito de sus promotores de reconocer y premiar la contribución de profesorado e investigadores al cometido de transferir conocimiento al entorno socioeconómico y de difundir el mismo a la Sociedad. En la Universidad, a ambos aspectos se les ha denominado Tercera Misión, como forma de diferenciarla de la misión docente (Primera Misión) y la misión investigadora (Segunda Misión). La respuesta de universidades y centros públicos de investigación ha sido contundente. Las cerca de 17.000 solicitudes presentadas revelan que, si bien no hay una implicación de la mayor parte de dicho personal docente e investigador en la Tercera Misión, sí que es un colectivo muy relevante el que se siente implicado en la misma y se ha movilizado con la convocatoria.

Detrás de la convocatoria de estos sexenios hay un marco conceptual propuesto desde la CRUE por un grupo notable de líderes académicos a través del documento Transferencia de conocimiento. Un nuevo modelo para su prestigio e impulso. Tuve la oportunidad de participar en un pequeño grupo de universidades que testaron el modelo, si bien sin cometido para aportar al mismo. Desde mi experiencia de 30 años en transferencia de conocimiento, que me ha permitido conocer también el funcionamiento de esta actividad en otros países y continentes, quisiera aportar elementos que ayuden en la conceptualización.

Considero conveniente diferenciar entre transferencia y transmisión de conocimiento. Frecuentemente se confunden entre sí. Sería más valioso si se reservara a cada uno de ellos un significado. La transferencia de conocimiento es un concepto desarrollado en el entorno académico que amplía el de transferencia de tecnología, proveniente del comercio de patentes entre empresas. Desde hace algunas décadas, las entidades académicas participan en la economía basada en conocimiento incorporando, de forma directa en sus cadenas de valor, no sólo tecnología mediante licencia de sus patentes y otros objetos de propiedad intelectual a spin-off o a empresas existentes, sino conocimiento resultante de actividades de I+D contratada o colaborativa. Igualmente, aporta conocimiento experto a través de consultoría y formación basada en conocimiento propio o de dominio público, y también aporta el conocimiento que procede del aprovechamiento de la infraestructura científica a través de servicios técnicos demandados por el entorno socioeconómico. Todas estas vías son válidas para el conocimiento científico-técnico, pero también para el procedente de las ciencias sociales y las humanidades.

Lo que caracteriza la transferencia de conocimiento es que hay una incorporación del mismo a una cadena de valor y, por ello, se otorga un valor al titular de sus derechos. Esta circunstancia provoca que la titularidad esté en el corazón de cualquier proceso de transferencia de conocimiento. Como contrapartida, tiene una compensación, que normalmente es económica, pero que puede ser también de otro tipo. De hecho, la creciente dinámica de “colaboración” en la investigación y la innovación cada vez plantea más situaciones de “intercambio” no económico de conocimiento, a veces en forma de licencias cruzadas, pero también en forma de acuerdos de confidencialidad o de transferencia de material. Igualmente, la mencionada dinámica de colaboración también plantea escenarios de compartición de derechos tanto de titularidad como de explotación. En transferencia se entrega conocimiento, a cambio de algo y hay una cadena de valor que sustenta esa compensación.

Los instrumentos jurídicos para la transferencia incluyen los contratos mercantiles, que para las entidades académicas están amparados por el art. 83 de la Ley Orgánica de Universidades y también por el art. 36 de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, al cual, pese a su importancia, se le presta poca atención. Pero también los convenios de colaboración, como los acuerdos de consorcio en proyectos colaborativos o los que regulan movilidad de investigadores, amparados por el art. 34 de dicha Ley, pueden regular condiciones relativas a la transferencia de conocimiento. Cierto es que no resulta sencillo valorar las compensaciones no económicas que se establecen y que, cuando se dan compensaciones económicas, la línea que separa un convenio de un contrato puede ser difícil de determinar. Para mayor seguridad jurídica, este asunto debería ser objeto de mayor claridad en sus aspectos administrativos y fiscales por la Administración.

Considero que los indicadores principales de transferencia de conocimiento están alrededor de estos negocios jurídicos. Las relaciones informales que pueda haber entre investigadores y empresas, que también están asociadas a la transferencia de conocimiento, finalmente deben cristalizar en ese tipo de acuerdos.

La transmisión de conocimiento, por el contrario, tiene un comportamiento unidireccional. Se transmite conocimiento a los estudiantes de grado, de máster y mediante la oferta de formación permanente. Ya sean conocimientos disciplinares o transversales. Esto forma parte de lo que sería Primera Misión de la Universidad. No hay un propósito directo de que ese conocimiento se incorpore a una cadena de valor, si bien no cabe duda que ese conocimiento podrá ser utilizado por los empleadores de las personas que reciben esa formación o incluso por los propios estudiantes para emprender un negocio.

También hay transmisión de conocimiento en la formación de doctores, la movilidad de investigadores por estancias temporales o por cambio de trabajo, las publicaciones científicas y las relaciones formales o informales entre investigadores, consecuencia de la su actividad investigadora, es decir, de su Segunda Misión. El propósito en estos casos tampoco es la incorporación del conocimiento a una cadena de valor. Pero, tampoco cabe duda, de que lo aprendido en esta transmisión puede llegar a ser utilizado por investigadores y por empresas para ser incorporado en una cadena de valor.

Sí que hay una transmisión de conocimiento ligada a la Tercera Misión de las entidades académicas, y es la que pone el foco en la Sociedad o en actividades de interés general, no estando vinculada a una determinada cadena de valor y no generándose una compensación por ello. Es el caso de la divulgación de conocimiento a través de prensa, de programas de televisión, de publicaciones abiertas, de charlas, de Internet, de exposiciones, de museos, de conciertos. También las actividades de colaboración con la comunidad local (ayuntamientos, asociaciones, etc). Son actividades que incluyen las tradicionalmente llamadas de extensión. Estas actividades resultan muy difíciles de estandarizar y medir.

El documento de la CRUE incluye indicadores de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), tales como cooperación al desarrollo, igualdad de género o atención a la discapacidad entre los indicadores de transferencia. Considero que la RSC no forma parte de la Tercera Misión académica, sino que es algo transversal a todas las misiones académicas. Ciertamente, la RSC es un compromiso institucional con la comunidad que conlleva una proyección pública, pero no debería encuadrarse como una actividad de transmisión ni la de transferencia de conocimiento.

Cuando se busca medir el impacto de la universidad en la Sociedad a la que pertenece resulta muy complicado separar el que generan cada una de sus misiones y, quizá, tampoco tenga especial interés dicha separación.  El impacto en el PIB, en el empleo, en el retorno vía impuestos que recibe la Administración que las financia, por citar algunos indicadores clásicos de impacto, viene determinado por el conjunto de todas las acciones que se desarrollan en estas instituciones. Los estudios realizados por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas sobre la contribución de las universidades a su entorno son un buen exponente.

No obstante, desde hace una década, para dar un mayor reconocimiento a la Tercera Misión, el Reino Unido ha desarrollado un ejercicio de medición de impacto socioeconómico de la actividad investigadora de sus universidades públicas a través del llamado Research Excellence Framework. El enfoque, muy diferente al de los sexenios de transferencia de nuestro país, se basa en la exposición de casos de sus estructuras de I+D, que muestran cómo, a lo largo de un periodo de 10 años, los resultados de su investigación han dado lugar a innovaciones económicas y sociales. La consecuencia de esta evaluación es que aporta una financiación adicional relevante para la institución, en torno al 20%, que posibilita la financiación de la Tercera Misión.

En España, la Tercera Misión se ha venido incorporando a la actividad de la Universidad desde los años 90. Pero se ha desarrollado estirando los recursos que financiaban las otras dos Misiones. Es necesario destacar que esa Tercera Misión no es barata. En transferencia es necesario hacer un esfuerzo relacional y comercial muy importante, un gasto en protección del conocimiento que es caro, una inversión en prueba de concepto y en desarrollo de negocio que es arriesgada y costosa. Y no es sólo tarea de los académicos. Requiere personal técnico y directivo especializado y profesionalizado en transferencia de conocimiento, conocedor de la dinámica empresarial y los procesos de innovación, que todavía tienen un recorrido largo después de lo que aportan los investigadores.

El pasado mes de septiembre, la principal organización global de transferencia de conocimiento del mundo, AUTM organizó en Sitges una reunión con 18 organizaciones similares de todos los continentes -la española RedTransfer entre ellas-, para reflexionar sobre la profesión de transferencia de conocimiento y la medición de su impacto. Las conclusiones de esta cumbre reflejan la necesidad de combinar muchas especialidades en la profesión, de fomentar e impulsar los mecanismos de certificación profesional en transferencia de conocimiento globales, y de aportar nuevas perspectivas de métricas en transferencia.

El reconocimiento de la transferencia de conocimiento en España debe mirar el tratamiento que esta cuestión está teniendo en los países más innovadores, en los que ya se ha asumido que la Tercera Misión requiere un aporte adicional de financiación al de las otras dos Misiones. Y debe contar con el colectivo profesional existente. Las OTRIs forman parte de ese colectivo. Relegarlas a meros tramitadores, como se ha hecho en muchas universidades, es un error y, en parte, explica, en mi opinión, que los resultados en transferencia de conocimiento no sean acordes a los que nos corresponderían por nuestra producción científica. El impulso a la transferencia y a la transmisión de conocimiento deberá prestar atención a las unidades profesionales que complementan a los académicos en la función de difundir, valorizar y transferir el conocimiento para contribuir al desarrollo social y económico.

Celebrada una nueva edición del curso de Valoración de tecnologías

Los pasados 12 y 13 de marzo tuvo lugar en la sede de Pons IP en Madrid el curso titulado “Técnicas de evaluación y valoración económica de tecnologías”, perteneciente al programa INNOPRAC de 2019. Al mismo asistieron un total de 18 profesionales de transferencia de conocimiento de universidades, centros de investigación sanitaria, organismos públicos de investigación y empresas.

Esta acción formativa es una de las acreditadas por la Alliance of Technology Transfer ProfessionalsATTP-, plataforma que integra a las principales redes de entidades y profesionales de transferencia de conocimiento a nivel internacional, a la que pertenece RedTransfer. Gracias a dicha acreditación, el curso otorga a los asistentes 14 puntos CE para la  obtención del sello Registered Technology Transfer ProfessionalRTTP-.

Esta cuarta edición mantuvo la estructura y profesorado de las anteriores, centrada en un abordaje práctico de diferentes metodologías de valoración – contenido a cargo de José Manuel Pérez Arce, de ABL Solutions Consulting-, una sesión destinada a la herramienta MOGUVAL impartida por una de sus desarrolladoras, María Jesús Rodríguez Gulías (Universidad de La Coruña) y una conferencia de Javier Etxabe, Responsable de la Unidad de Protección de Resultados y Promoción de EBTs del CSIC.

La justificación de costes en H2020 abre INNOPRAC’2019

Otro año más Innovation Practitioners –INNOPRAC-, iniciativa de Redtransfer y Pons Escuela de Negocios para la capacitación de profesionales de la I+D, arranca su programación anual con el curso “Gestión y justificación de costes en programas europeos-H2020”, del que se celebró su cuarta edición.

Las 14 horas lectivas del programa se estructuraron en dos jornadas: la primera, de 7,5 horas de duración, –a cargo de Anxo Moreira (Universidade de Vigo)- consagrada a abordar la justificación y gestión de las diferentes partidas de gasto; la segunda incorporó por primera vez el tema de las auditorías de la Comisión Europea –sesión impartida por Irene Jorge (Universidad Politécnica de Cataluña)- además de un caso práctico de 4 horas recopilatorio dirigido por Carlos Barriocanal (CET Auditores).

Celebrado durante los días 5 y 6 de febrero en la sede de Pons IP en Madrid, contó con la asistencia de 30 gestores de proyectos europeos de universidades, centros tecnológicos, hospitales, empresas y otros centros de investigación.

El curso de INNOPRAC sobre Valoración de tecnologías impartido para profesionales de REDIT

Los pasados 11 y 12 de diciembre tuvo lugar en Paterna (Valencia) una edición especial del curso de INNOPRAC “Técnicas de evaluación y valoración económica de tecnologías”. Se trató de un curso ad-hoc para la asociación de centros tecnológicos de la Comunidad Valenciana –REDIT-, a la que asistieron 19 profesionales de la gestión de la innovación de 11 institutos tecnológicos pertenecientes a esta red.

El programa del curso mantuvo su estructura y contenidos habituales, adaptando los casos prácticos al entorno de los centros tecnológicos. José Manuel Pérez Arce, de ABL Solutions Consulting, abordó los métodos más utilizados en los procesos de valorización de activos y  María Jesús Rodríguez Gulías –Universidade de A Coruña- la herramienta MOGUVAL, cada vez más utilizada en el ámbito de las entidades generadora de nuevas tecnologías. Lucas Martínez Clar, de DCN Partners & Advisors, cerró el curso con una conferencia sobre la perspectiva del inversor en la valoración de tecnologías. 

La asistencia al curso, financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación, contemplaba la concesión de 14 puntos para la certificación Registered Technology Transfer Professional –RTTP-, estándar para el reconocimiento internacional de los profesionales de transferencia de conocimiento y tecnología de la Alliance of Technology Transfer Professionals –ATTP-. Durante su celebración, se reservó un espacio para informar sobre dicha certificación y las actividades de RedTransfer en general, que corrió a cargo de Fernando Conesa, anterior y primer presidente de RedTransfer.  Con este curso, INNOPRAC, programa formativo de RedTransfer y Pons IP, concluye el programa del año 2018, en el que se han celebrado 11 cursos con 140 horas lectivas presenciales, a los que han asistido 221 alumnos procedentes de 98 entidades, entre ellas 38 universidades, 28 hospitales o centros de I+D del sector salud y 18 centros

 

La gestión del IPR de nuevo en INNOPRAC

Los pasados 28 y 29 de noviembre la sede de Pons IP en Madrid acogió una nueva edición –la cuarta anual consecutiva desde 2015- del curso que INNOPRAC consagra específicamente a temas de IPR.

Con el título “Gestión estratégica y operativa de activos de propiedad industrial e intelectual”, abordó diferentes temáticas de utilidad para los profesionales de la innovación, como la protección de invenciones por medio del secreto industrial, el tratamiento de la propiedad industrial en los acuerdos de consorcio de proyectos colaborativos, la cotitularidad de resultados y el cálculo de royalties.

Esta acción formativa, en la que participaron un total de 14 profesionales de transferencia de conocimiento y gestión de la innovación, ha contado con la acreditación de la Alliance of Technology Transfer Professionals –ATTP- , que ha otorgado 14 puntos computables para la obtención del sello Registered Technology Transfer Professional –RTTP-. Con éste, son ya 5 los cursos de RedTransfer que han obtenido tal reconocimiento a la calidad en la capacitación bajo estándares profesionales internacionales.

Este curso pone fin al programa regular de INNOPRAC para el año 2018, en el que se han celebrado un total de 10 acciones formativas, con 133 horas lectivas y 202 alumnos procedentes de 90 instituciones o centros de I+D.

INNOPRAC se engancha a las redes sociales

Twitter, Linkedin o Instagram, por citar algunas de las redes sociales más utilizadas en ámbitos profesionales, están siendo incorporadas como canales de comunicación y marketing en diferentes ámbitos de actividad, entre ellos la gestión de la investigación y la transferencia de conocimiento. Este imparable fenómeno ha sido abordado en el último curso de INNOPRAC, celebrado el pasado 7 de noviembre con el título “Redes sociales y Transferencia de Tecnología”.

En el mismo, que tuvo lugar en la sede de Pons IP en Madrid, se trataron aspectos prácticos para el diseño de acciones de marketing en redes sociales, adaptadas a las necesidades de una unidad de gestión de I+D y de transferencia de conocimiento y alineadas a su vez con los objetivos y retos generales de la institución en que se incardinan.

El curso, de 7 horas lectivas, fue impartido por Cristina Valentí y Meius Ferrés, ambas pertenecientes al Área de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universitat de Girona. Estuvo caracterizado por la enriquecedora dinámica de trabajo generada entre los 15 asistentes –provenientes de universidades, centros de I+D sanitaria y OPIs- y las profesoras. Entre los contenidos abordados cabe citar las técnicas de redacción, el uso de diferentes formatos, la creación de perfiles, la interacción con usuarios y la medición del impacto.

Con esta primera edición, INNOPRAC -programa formativo de RedTransfer y Pons IP- confirma su apuesta por las redes sociales como instrumento indispensable y cada vez más presente en el contexto profesional de los gestores de la I+D y la transferencia de conocimiento.

INNOPRAC celebra una nueva edición de su curso de Spin-off

INNOVATION PRACTITIONERS, proyecto formativo de Redtransfer y Pons Escuela de Negocios, celebró los pasados 17 y 18 de octubre la tercera edición del curso “Creación y desarrollo de EBTs en centros de I+D+i”, cuyo objetivo es abordar desde un punto de vista práctico los elementos determinantes que condicionan el arranque y desarrollo de spin-off basadas en conocimiento y tecnologías generados en organismos de I+D.
El programa, orientado a profesionales de la gestión de la la I+D+i y la transferencia de conocimiento, se estructuró en torno a tres módulos: el primero, impartido Eva Martín Becerra (Kinrel), se centró en los elementos que componen el núcleo de un proyecto empresarial en el marco de estrategias de explotación de la I+D producida en un centro de I+D. Elena Taulet (Univestitat Politècnica de València) abordó seguidamente las cuestiones legales asociadas a estos proyectos en el contexto de los centros de I+D. En la tercera parte del curso, Eladio Crego (EFT Consulting) profundizó en las etapas de desarrollo y consolidación de las EBTs con especial hincapié en la planificación de la búsqueda de financiación en cada una de ellas.
El programa se completó con una conferencia a cargo de Irene González, CFO de FiTalent, fondo de inversión del grupo EVERIS/NTT Data, quien centró su intervención en consejos prácticos para la solicitud de financiación a inversores y programas de apoyo a spin-off.
Esta tercera edición del curso contó con la asistencia de 20 profesionales de la gestión del emprendimiento de variada procedencia, con representación de universidades, centros tecnológicos, fundaciones hospitalarias, centros de investigación de excelencia y OPI.